Tortura taurina: ni mayoritaria ni representativa.

[Text en valencià]

Los compañeros y compañeras de Iniciativa Animalista han publicado un estudio sobre la presencia de los bous al carrer en la Comunidad Valenciana, además de la actividad de tortura taurina en las plazas de toros del territorio.  Las fuentes principales son la memoria de los bous al carrer de 2011 de la Conselleria de Governació de la Comunitat Valenciana y la relación de plazas de toros que ofrece el portal taurino Mundotoro.

El primer dato importante es la de municipios donde hacen bous al carrer y donde no lo hacen, organizados por comarcas y provincias.

Se puede observar que se trata de una realidad con núcleo duro en el norte (todas las comarcas de Castellón más el Campo de Morvedre, Campo del Turia y La Horta Norte). A partir de este núcleo duro, se irradian hacia el sur y van perdiendo fuerza hasta que se convierten en testimoniales, sobre todo, a partir de la Marina Alta. Más al norte, la irradiación llega a las Tierras del Ebro y se corta en seco.

Otra conclusión es que no es una realidad tan mayoritaria como se quieren hacer creer. La mayoría de pueblos con tortura taurina son los de las comarcas de Castellón, que son prácticamente todos (129) menos 6, muy pequeños.  En las comarcas de Valencia ya son mayoría los que no hacen: 153 frente a 114. En las de Alicante, fuera del reducto de la Marina Alta (con 20) sólo 14 municipios hacen bous al carrer, frente a los 104 del territorio que no hacen.

Y, muy importante, tenemos la comparación respecto a la población que se concentra en estos municipios.  Se puede observar que la gran mayoría de pueblos que hacen bous al carrer son grandes, con población y recursos económicos, en forma de impuestos de todas y de todos, que destinar a esta actividad.  Es otra clave para entender que, como siempre ocurre con la tortura taurina, todo depende del dinero que se pueda extraer de las arcas públicas, y sólo de eso.

En resumen: los bous al carrer no son representativos del pueblo valenciano y no merecen la declaración como Bien de Interés Cultural inmaterial.  Son el resultado de la decisión política que los sostiene con dinero que podrían ir a otras formas de fiesta, respetuosa con la vida y con los animales, y que se podrían destinar a cubrir necesidades importantes.  Se debe tener en cuenta que la gran mayoría de los municipios donde hacen bous al carrer ni se identifica ni participa de estas prácticas de maltrato animal.

También son el resultado del interés populista que, bajo el lema de panem et circenses (y cada vez menos panem) los protege con medidas legales como la pretensión de declarar el BIC, que servirá para garantizar que el dinero que iba a la industria de la tortura taurina no dejan de llegar, a pesar de la crisis y los recortes.

RELACIÓN DE BOUS AL CARRER POR MUNICIPIOS (pinchar aquí)

El acceso a las tablas está más abajo, donde pone “Descarregar els fitxers adjunts“.

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